Equipar una vivienda de alquiler no consiste en llenar la cocina de aparatos, sino en decidir qué aporta valor real al inquilino y qué te compensa como propietario. En España, la duda sobre los electrodomésticos obligatorios en piso de alquiler se resuelve menos con una lista cerrada y más con tres ideas: habitabilidad, contrato y sentido práctico. Aquí verás qué exige de verdad la normativa, qué espera el mercado, quién paga las averías y cómo dejarlo atado para evitar conflictos.
Lo que debes tener claro antes de equipar la vivienda
- No existe una lista legal de electrodomésticos obligatorios para alquilar una vivienda en España.
- La obligación real del arrendador es entregar la casa en condiciones de habitabilidad y conservarla así.
- Si anuncias el piso como amueblado o equipado, lo que prometes pasa a formar parte de la oferta y del contrato.
- Los básicos más valorados suelen ser nevera, lavadora, placa, horno y campana; el lavavajillas ya es un plus comercial.
- La avería por desgaste normal suele corresponder al propietario; el daño por mal uso, al inquilino.
- Un inventario con fotos, marcas y modelos evita más problemas que una cláusula genérica.

Qué exige la ley en realidad
La respuesta corta es clara: la ley no impone una lista cerrada de electrodomésticos. La LAU publicada en el BOE obliga al arrendador a conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad para el uso pactado, pero no dice que deba entregar por defecto nevera, lavadora u horno. El Código Civil, también en el BOE, va en la misma línea: entregar la cosa arrendada y mantenerla en estado de servir para el uso al que se destina.
Eso cambia mucho el enfoque. Una vivienda vacía sigue siendo perfectamente válida si cumple las condiciones básicas para vivir en ella. Otra cosa distinta es una vivienda anunciada como amueblada o “lista para entrar a vivir”: ahí el listón ya no lo marca solo la norma, sino lo que el propietario ha ofrecido. Si en el anuncio o en el contrato aparecen determinados aparatos, dejan de ser un detalle accesorio y pasan a formar parte de la prestación.
- No es obligatorio poner nevera, lavadora o microondas por defecto.
- Sí es obligatorio que la vivienda sea usable y segura para el fin pactado.
- Si incluyes equipamiento en la oferta, conviene tratarlo como parte del contrato.
Con esa base legal clara, la pregunta útil ya no es “qué exige la norma”, sino “qué espera de verdad el mercado cuando ve un piso amueblado”.
Lo que espera el mercado cuando anuncias la vivienda como amueblada
Yo separo siempre dos planos: el legal y el comercial. En el segundo, el inquilino no suele leer la oferta con una lupa jurídica, sino con una expectativa bastante simple: quiere entrar y vivir sin comprar media cocina el primer día. Ahí es donde algunos pisos pierden atractivo por ahorrar demasiado en equipamiento básico.
| Elemento | Qué aporta | Mi criterio |
|---|---|---|
| Frigorífico | Permite uso inmediato de la vivienda y evita una compra grande al llegar. | En un piso amueblado, casi siempre lo considero básico. |
| Lavadora | Reduce fricción desde el primer mes y encaja con estancias largas. | Muy recomendable salvo que el perfil sea muy temporal. |
| Placa o cocina | Hace posible cocinar sin improvisar soluciones externas. | La doy por imprescindible en vivienda habitual amueblada. |
| Horno | Eleva el valor percibido y evita sustituciones posteriores. | Conviene incluirlo si el presupuesto lo permite. |
| Campana extractora | Mejora confort, olores y mantenimiento de la cocina. | Me parece casi obligatoria desde el punto de vista práctico. |
| Microondas | Aporta comodidad inmediata, pero no define la habitabilidad. | Es un extra útil, no un básico legal ni comercial siempre decisivo. |
| Lavavajillas | Sube la percepción de calidad y puede justificar una renta mejor. | Funciona muy bien en pisos medios y altos; no siempre compensa en un alquiler ajustado. |
| Aire acondicionado | En muchas zonas cambia por completo la experiencia de uso. | Depende mucho del clima, del aislamiento y del tipo de inquilino. |
La lectura comercial es sencilla: cuanto más largo sea el alquiler, más sentido tiene una cocina bien resuelta; cuanto más corto o más premium sea el perfil, más valoran los extras. Y ahí conviene pasar del listado genérico a una decisión pensada para el tipo de vivienda que realmente tienes.
Qué pondría yo según el tipo de alquiler
No equiparía igual un piso para una familia que una vivienda para estudiantes o para estancias de pocos meses. El error más habitual es comprar “de catálogo” en vez de comprar para un uso concreto. Yo suelo mirar tres variables: duración prevista, perfil del inquilino y nivel de renta que quiero defender.
| Tipo de alquiler | Equipamiento que priorizo | Por qué lo hago así |
|---|---|---|
| Piso vacío de larga duración | Instalaciones fijas en buen estado y poco más. | Es válido si el anuncio lo comunica bien y el precio encaja con ese formato. |
| Vivienda amueblada para larga estancia | Nevera, lavadora, placa, horno y campana. | Es el punto de equilibrio más sólido entre coste, uso y demanda. |
| Piso familiar medio | Lo básico anterior más lavavajillas, si el presupuesto lo permite. | La mejora de comodidad compensa bastante en perfiles estables. |
| Alquiler por habitaciones | Electrodomésticos sencillos, resistentes y fáciles de mantener. | La rotación es mayor y no interesa sobreequipar una cocina que se va a usar mucho. |
| Temporada o perfil profesional | Equipos más eficientes, buen frigorífico, lavadora silenciosa y, si cabe, lavavajillas. | El inquilino compara más y penaliza mucho la sensación de piso “a medias”. |
Mi regla práctica es simple: mejor una cocina coherente que una lista larga de extras mediocres. Un piso bien resuelto alquila antes que uno cargado de aparatos poco útiles, y además te deja menos mantenimiento a futuro.
Quién paga cuando un electrodoméstico falla
Esta parte conviene dejarla clara desde el primer día, porque es donde aparecen las discusiones incómodas. Si el electrodoméstico forma parte de la vivienda alquilada y se estropea por desgaste normal, lo razonable es que la carga recaiga en el propietario. Si la avería viene de un uso incorrecto, un golpe o una manipulación inadecuada, el criterio cambia.
| Situación | Quién suele asumirlo | Qué haría yo |
|---|---|---|
| Fallo por desgaste normal | Propietario | Reparar o sustituir para mantener la vivienda en condiciones de uso. |
| Rotura por mal uso del inquilino | Inquilino | Reclamar solo si se puede acreditar el daño o el mal uso. |
| Avería en garantía | Fabricante, vendedor o SAT | Guardar factura y tramitar rápido para no perder cobertura. |
| Pieza consumible o accesorio menor | Depende del caso y del contrato | Dejarlo escrito para evitar interpretaciones distintas. |
| Electrodoméstico viejo e irreparable | Normalmente propietario | Valorar si conviene reparar o sustituir por uno más eficiente. |
La clave está en no confundir mantenimiento con capricho. Si el aparato ya estaba incluido en la vivienda, el arrendador no puede desentenderse sin más cuando deja de servir para el uso normal. Si, en cambio, el daño lo provoca el inquilino, la lógica cambia por completo. En ese punto, documentar bien el estado inicial vale más que discutir después por teléfono.
Cómo dejarlo cerrado en contrato e inventario
Este es el paso que más conflictos me evita en la práctica. Un contrato que dice “se entrega amueblado” pero no concreta nada deja demasiado margen a la interpretación. Yo prefiero un anexo de inventario breve, claro y firmado, aunque ocupe más de una página. Es aburrido al hacerlo y muy rentable cuando aparece la primera avería.
- Enumera cada electrodoméstico con marca, modelo y, si puedes, número de serie.
- Adjunta fotos del frontal, del interior y del estado de uso el día de la entrega.
- Señala si está nuevo, usado o con algún desgaste visible.
- Indica si conserva manuales, accesorios, bandejas, mandos o filtros.
- Deja escrito si la sustitución debe ser por un modelo equivalente o superior.
- Aclara quién se ocupa de limpieza básica, filtros y pequeñas piezas de uso habitual.
También conviene evitar frases vagas como “electrodomésticos en perfecto estado” si no vas a comprobarlo realmente. Es mejor describir la realidad: funciona, presenta señales de uso, tiene garantía vigente o no la tiene. Esa precisión reduce muchísimo la posibilidad de conflicto posterior, sobre todo cuando cambian los inquilinos y nadie recuerda ya cómo estaba todo al inicio.
Cuánto cuesta equipar el piso sin sobreequiparlo
Para aterrizar el presupuesto, me gusta mirar rangos reales de mercado y no solo la teoría. Como referencia visible hoy en tiendas españolas, en Leroy Merlin se ven frigoríficos básicos alrededor de 649 euros, lavadoras en torno a 603 euros, hornos sobre 163 euros, placas desde unos 159 euros y campanas básicas desde unos 75 euros. Con eso ya puedes hacerte una idea bastante razonable del suelo de inversión.
| Electrodoméstico | Rango orientativo | Comentario práctico |
|---|---|---|
| Frigorífico | 350-900 € | Es el aparato que más condiciona la percepción de “casa lista para entrar”. |
| Lavadora | 250-700 € | Una gama media suele compensar más que la opción más barata. |
| Placa | 150-300 € | Normalmente no merece la pena irse a soluciones demasiado exóticas. |
| Horno | 160-450 € | La eficiencia y la fiabilidad pesan más que el diseño. |
| Campana extractora | 75-250 € | Es un elemento barato comparado con el confort que aporta. |
| Lavavajillas | 300-800 € | Sube el valor percibido, pero no siempre es imprescindible. |
| Microondas | 60-180 € | Buen complemento si quieres una entrega más redonda sin disparar el gasto. |
Con ese escenario, un equipamiento básico bien elegido puede moverse aproximadamente entre 1.000 y 2.000 euros si compras con prudencia y aprovechas ofertas. Si subes gama, añades lavavajillas, mejoras eficiencia y pides instalación o retirada de antiguos, el rango se acerca con facilidad a 2.500-4.500 euros. Mi consejo aquí es no obsesionarse con la cifra más baja: a veces pagar algo más por una marca con buen servicio técnico sale bastante más barato en dos años.
La decisión correcta no es poner más, sino reducir fricción
Si tuviera que resumir la lógica de un piso bien preparado, diría esto: equipar no es decorar, es reducir fricción. Cuanto más claro esté qué incluye la vivienda, qué funciona, quién responde ante una avería y qué nivel de comodidad ofreces, menos discusiones tendrás y más fácil será alquilar con un perfil solvente.
- Prioriza aparatos estándar y fáciles de reparar.
- Evita modelos raros o muy específicos si no aportan un valor claro.
- Piensa primero en el uso real del inquilino, no en la estética del anuncio.
- Deja por escrito todo lo que prometes y documenta el estado inicial.
En una vivienda de alquiler, el mejor equipamiento no es el más caro ni el más llamativo, sino el que se usa sin problemas, se mantiene bien y encaja con el perfil de quien va a vivir allí.