Gastos al comprar una vivienda en España - qué paga cada uno

Martín Guzmán

Martín Guzmán

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22 de mayo de 2026

Calculadora junto a casa en venta. Los gastos adicionales a la hora de comprar una casa en España oscilan entre el 10-11% del valor de la vivienda.

Comprar una vivienda no acaba en el precio que aparece en el anuncio. En España, la factura real mezcla impuestos, aranceles, trámites registrales y, si hay hipoteca, algunos costes que cambian de manos según la ley. Yo suelo explicar esta operación en capas porque así se ve rápido qué paga el comprador, qué paga el vendedor y qué cambia cuando entra financiación.

  • En una vivienda usada, el comprador suele asumir el ITP, la notaría de la compraventa, el Registro y, si la contrata, la gestoría.
  • En una vivienda nueva, el comprador paga IVA y AJD de la compraventa; el IVA general es del 10% y baja al 4% en supuestos concretos de VPO.
  • Si hay hipoteca, la Ley 5/2019 traslada al banco la notaría, el Registro, la gestoría y el AJD del préstamo; la tasación suele ir a cargo del cliente.
  • El vendedor suele cargar con la plusvalía municipal y, si quiere entregar la vivienda libre de cargas, con la cancelación registral de su hipoteca.
  • Como referencia práctica, conviene reservar entre un 10% y un 12% extra sobre el precio en muchos casos, aunque la cifra exacta depende de la comunidad autónoma y del tipo de vivienda.

Desglose de gastos según ley compraventa: notaría (600-900€), registro (400-700€), gestoría (300-500€), impuestos (IVA/IAJD o ITP). Previsión total 10-13%.

Cómo reparte la ley los costes de una compraventa

La regla de partida está en el Código Civil: si no se pacta otra cosa, los gastos de otorgamiento de la escritura suelen ir al vendedor y la primera copia al comprador. En la práctica, esa regla se matiza mucho en el contrato privado, en las arras y en la propia negociación, así que yo siempre recomiendo leer el reparto por escrito y no asumirlo por costumbre.

El punto importante es este: la ley marca una base supletoria, pero el contrato puede ordenar parte del reparto si ambas partes lo dejan claro. Lo que no conviene hacer es mezclar en una sola conversación la compraventa, la hipoteca y los impuestos, porque cada bloque tiene su propia lógica y su propio pagador habitual.

Concepto Quién lo paga normalmente Cuándo puede cambiar
ITP en vivienda usada Comprador Depende de la comunidad autónoma y de posibles tipos reducidos
IVA en vivienda nueva Comprador El tipo general es del 10%; en supuestos concretos baja al 4%
AJD de la compraventa Comprador Solo aparece en operaciones sujetas a IVA y el tipo varía por comunidad
Notaría de la compraventa Por regla supletoria, vendedor en el otorgamiento y comprador en la primera copia Puede pactarse otro reparto en la compraventa privada
Registro de la Propiedad Comprador Si hay hipoteca, la inscripción de la garantía sigue otra regla
Plusvalía municipal Vendedor Es el escenario ordinario en una transmisión onerosa
Con esta foto general ya se entiende por qué el presupuesto final casi nunca coincide con el precio de venta. A partir de aquí merece la pena separar vivienda usada, vivienda nueva y financiación, porque ahí cambian los números de verdad.

Qué paga el comprador cuando la vivienda es usada

En una vivienda de segunda mano, el gran bloque de gasto es el ITP. La Agencia Tributaria lo sitúa en el 10% para vivienda nueva con carácter general, pero en segunda mano el tipo lo fija cada comunidad autónoma y, en la práctica, suele moverse entre el 6% y el 10%, con reducciones para vivienda habitual, jóvenes, familias numerosas o discapacidad según territorio. Yo suelo fijarme además en la base imponible. Desde el valor de referencia catastral, Hacienda puede tomar ese valor como base si resulta superior al precio declarado, así que no basta con mirar lo que firmaste en arras: hay que comprobar también lo que marca el Catastro antes de cerrar la operación.
  • ITP: suele ser el principal coste en vivienda usada y normalmente se liquida con el modelo 600 en un plazo de 30 días hábiles desde la firma.
  • Notaría: en operaciones habituales, el coste suele moverse aproximadamente entre 600 y 1.200 euros, según precio y complejidad.
  • Registro de la Propiedad: lo normal es ver importes en torno a 400-650 euros, aunque depende del valor inscrito y del arancel aplicable.
  • Gestoría: es opcional si no hay hipoteca, y suele costar alrededor de 300-500 euros cuando se encarga de liquidaciones e inscripciones.
  • Tasación: solo entra si vas a pedir financiación; suele estar entre 250 y 600 euros, según inmueble y sociedad tasadora.

Si la compra es usada y no hay préstamo, la factura está bastante concentrada en el impuesto autonómico y en la formalización. Eso hace que una vivienda aparentemente asumible pueda exigir bastante más liquidez de la que parece a simple vista, y por eso la diferencia con obra nueva es tan relevante.

Qué cambia al comprar una vivienda nueva

Cuando la vivienda es nueva, la lógica fiscal cambia por completo: no pagas ITP, sino IVA. En España, el tipo general es del 10% sobre el precio escriturado, y baja al 4% en supuestos concretos de VPO de régimen especial o de promoción pública. Además, la escritura pública de la compraventa puede quedar sujeta a AJD, cuyo tipo depende de la comunidad autónoma.

La consecuencia práctica es clara: el sobrecoste inicial puede subir más que en segunda mano, aunque a menudo la gente lo percibe al revés porque compara solo el precio del inmueble. Yo siempre separo dos líneas: el impuesto principal y los gastos de formalización. Si no las separas, el cálculo engaña.

Concepto Vivienda usada Vivienda nueva
Impuesto principal ITP autonómico IVA del 10% o 4% en supuestos concretos
AJD de la compraventa No suele aplicarse Sí, con tipo autonómico
Notaría
Registro
Gestoría Opcional Opcional, aunque frecuente

En la práctica, una obra nueva con IVA y AJD obliga a hacer una provisión de fondos más alta desde el primer día. Y si además vas a financiarla, todavía falta revisar qué parte de la factura hipotecaria te corresponde de verdad.

Si firmas hipoteca, el reparto cambia de verdad

La hipoteca no es un apéndice menor de la compraventa; es una escritura distinta con su propio régimen de gastos. La Ley 5/2019, recogida en el BOE, trasladó al prestamista los aranceles notariales de la escritura del préstamo hipotecario, la inscripción de la garantía en el Registro, la gestoría y el AJD del préstamo. La tasación del inmueble sigue correspondiendo al prestatario.

Eso significa que no todo lo que pagas al firmar una hipoteca es realmente un gasto de compra. Hay costes del inmueble y costes del préstamo, y conviene separarlos para no hacer cuentas duplicadas. Además, las copias de la escritura las paga quien las solicite, así que tampoco es correcto asumir que cualquier copia entra por defecto en el paquete bancario.

  • Banco: notaría del préstamo, registro de la hipoteca, gestoría y AJD del préstamo.
  • Comprador: tasación del inmueble y las copias que solicite expresamente.
  • Vivienda: sigue soportando sus propios impuestos y aranceles de compraventa, que son independientes del préstamo.

Yo suelo insistir mucho en esta separación porque es uno de los errores más caros: se mezclan los gastos de la casa con los del crédito, y entonces la provisión de fondos se queda corta. A partir de aquí, el siguiente punto lógico es ver qué carga económica sigue recayendo en el vendedor.

Qué suele asumir el vendedor

En una compraventa ordinaria, el vendedor suele cargar con la plusvalía municipal, que grava el incremento del valor de los terrenos urbanos, y con la cancelación registral de una hipoteca previa si quiere entregar la vivienda libre de cargas. Si además hay ganancia patrimonial, también tendrá que declararla en el IRPF; eso no es un gasto notarial, pero sí forma parte del coste real de vender.

Hay otro detalle que a menudo se pasa por alto: el IBI, los suministros y los gastos de comunidad pueden prorratearse entre ambas partes según la fecha de transmisión y lo que se pacte. No siempre son una obligación legal fija del vendedor, pero sí aparecen con frecuencia en la liquidación final si no se dejan claros desde el principio.

  • Plusvalía municipal: normalmente la paga el vendedor en una transmisión onerosa.
  • Cancelación de cargas: si la vivienda arrastra una hipoteca anterior, suele interesar al vendedor dejarla cancelada antes o en el momento de vender.
  • IRPF por la venta: si hay ganancia, el vendedor la declara en su renta; en algunos casos puede haber exenciones.

Cuando esta parte está bien ordenada, la operación deja de parecer un bloque confuso y se convierte en una suma de partidas previsibles. Lo siguiente es ver cómo traduzco todo eso a una cifra realista antes de firmar arras.

La cifra que conviene reservar antes de entregar las arras

Yo no me quedo nunca con el precio de venta como referencia única. Si la vivienda es usada, trabajo con un margen prudente que suele situarse entre el 7% y el 12% adicional sobre el precio, dependiendo de la comunidad autónoma y de si hay hipoteca. Si es nueva, el margen puede acercarse más al 12% o superarlo, porque IVA y AJD pesan mucho más que la simple escritura.

Escenario Carga adicional orientativa Comentario práctico
Vivienda usada sin hipoteca ITP + notaría + registro + posible gestoría Lo habitual es que el impuesto sea la partida principal
Vivienda nueva sin hipoteca IVA + AJD + notaría + registro El salto de coste suele notarse mucho más que en segunda mano
Con hipoteca Todo lo anterior + tasación Los gastos del préstamo no se deben confundir con los de compra

Si necesito un número rápido, yo separo siempre tres bloques: impuestos de transmisión, formalización y margen de seguridad. Esa forma de trabajar no solo ordena el presupuesto, también evita comprometer arras o financiación con una cifra demasiado justa.

Los fallos que más encarecen la operación

La mayoría de los sobrecostes no vienen de una mala ley, sino de un mal cálculo. Lo veo mucho en operaciones en las que el comprador compara solo el precio cerrado y no pregunta por la base fiscal, por el AJD autonómico o por la diferencia entre compraventa e hipoteca.

  • No comprobar el valor de referencia catastral antes de cerrar el precio.
  • Meter en el mismo saco gastos de compraventa y gastos del préstamo hipotecario.
  • No pedir un presupuesto previo de notaría, Registro o gestoría.
  • Olvidar que el ITP y el AJD dependen de la comunidad autónoma.
  • Firmar arras sin dejar por escrito quién asume cada coste.

También me parece un error confiar en que “ya se arreglará en la firma”. Cuando llegas a la notaría, lo ideal es ir con la provisión de fondos ya cerrada y con el reparto de gastos entendido. Si eso no está claro, el problema no es jurídico: es de liquidez. Y ese es precisamente el punto que conviene dejar resuelto antes de dar el siguiente paso.

La cantidad que yo reservaría para firmar con margen

Si me tocara comprar hoy, no reservaría solo el dinero de entrada. Me guardaría un colchón adicional para impuestos, aranceles y posibles ajustes de última hora. En una compra usada, ese colchón me llevaría a mirar el 10% como mínimo razonable; en una obra nueva, lo subiría algo más porque el IVA y el AJD autonómico pueden empujar mucho la factura final.

  • Usada: ITP, notaría, Registro y, si hace falta, gestoría.
  • Nueva: IVA, AJD, notaría, Registro y posible gestoría.
  • Con hipoteca: añade tasación y distingue bien lo que paga el banco de lo que pagas tú.

Si una oferta o una simulación no te desglosa estos conceptos, yo pediría una nueva versión antes de firmar. Es la forma más simple de evitar que una compra que parecía clara termine saliendo bastante más cara de lo previsto.

Preguntas frecuentes

En una vivienda de segunda mano, el gasto principal suele ser el ITP, cuyo tipo depende de la comunidad autónoma y suele moverse entre el 6% y el 10%. Además, el comprador suele asumir la notaría de la compraventa, el Registro de la Propiedad y, si la contrata, la gestoría. El artículo también recuerda que conviene revisar el valor de referencia catastral, porque Hacienda puede usarlo como base si es superior al precio declarado.

En vivienda nueva no se paga ITP, sino IVA, que en general es del 10% y baja al 4% en supuestos concretos de VPO de régimen especial o promoción pública. A eso puede sumarse el AJD de la compraventa, además de notaría y registro. Por eso el sobrecoste inicial suele ser mayor que en una compra de segunda mano.

La Ley 5/2019 trasladó al banco la notaría de la escritura del préstamo hipotecario, el Registro, la gestoría y el AJD del préstamo. El comprador sigue pagando la tasación del inmueble y las copias que solicite expresamente. Es importante no mezclar esos gastos del préstamo con los de la compraventa de la vivienda, porque son partidas distintas.

Lo habitual es que el vendedor pague la plusvalía municipal y, si quiere entregar la vivienda libre de cargas, la cancelación registral de su hipoteca previa. Además, si obtiene ganancia patrimonial, debe declararla en el IRPF. También pueden prorratearse IBI, suministros y comunidad según la fecha de transmisión y lo que se pacte.

Como referencia práctica, el artículo recomienda guardar entre un 7% y un 12% adicional en vivienda usada, y acercarse o superar el 12% en vivienda nueva. Ese margen cubre impuestos, aranceles y posibles ajustes de última hora. Si hay hipoteca, conviene añadir la tasación y separar bien los costes de compra de los del préstamo.
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Autor Martín Guzmán
Martín Guzmán
Soy Martín Guzmán y tengo 12 años de experiencia en el sector inmobiliario. Desde que comencé mi carrera, he estado fascinado por el mundo de la compra, alquiler y gestión de hogares. Mi interés por este campo surge de la convicción de que encontrar el lugar ideal para vivir es fundamental en la vida de cada persona. A lo largo de los años, he ayudado a muchas personas a navegar por el complejo proceso de adquirir o alquilar una propiedad, lo que me ha permitido entender las inquietudes y necesidades de mis lectores. En mis escritos, me enfoco en desglosar temas que pueden parecer complicados, proporcionando información clara y accesible. Me gusta comparar diferentes opciones y tendencias del mercado, asegurándome de que la información que ofrezco sea útil, precisa y actualizada. Mi compromiso es brindar una guía inmobiliaria que no solo informe, sino que también empodere a quienes buscan tomar decisiones sobre su hogar.
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