Un préstamo de 220.000 euros no se evalúa solo por la cuota. También hay que mirar cuánto capital exige la compra, qué impuestos cambian si la vivienda es nueva o usada y qué gastos siguen cayendo sobre tu bolsillo aunque la hipoteca la firme el banco. Si haces bien esos números desde el principio, evitas la trampa más común: creer que la cuota entra y descubrir después que faltan varios miles de euros para cerrar la operación.
Los puntos que de verdad deciden si la operación encaja
- La cuota cambia mucho según plazo y tipo: a igual capital, 25 y 30 años no se parecen en nada.
- Como referencia prudente, yo intentaría que la letra hipotecaria no superase el 30%-35% de los ingresos netos.
- Comprar vivienda nueva o usada no implica los mismos impuestos: en una pagas IVA y AJD; en la otra, ITP.
- La tasación sigue siendo tuya, pero la notaría, el registro, la gestoría y el impuesto de la escritura del préstamo suelen recaer en el banco.
- Para una compra financiada en torno al 80%, no basta con pensar en la entrada: también hay que reservar caja para impuestos y gastos.

Cuánto pesa la cuota según el plazo y el tipo
Yo suelo empezar por la cuota porque es la cifra que más rápido decide si la operación respira o asfixia el presupuesto. Con el mismo capital, el plazo y el tipo cambian la foto por completo, y una diferencia pequeña en el interés se traduce en mucho dinero al final del préstamo. Las cifras de abajo son orientativas y no incluyen seguros ni comisiones: las uso como base de trabajo, no como verdad absoluta.
| Escenario | Cuota mensual aprox. | Intereses totales |
|---|---|---|
| 25 años al 2,5% | 987 € | 76.087 € |
| 25 años al 3,0% | 1.043 € | 92.979 € |
| 30 años al 3,0% | 928 € | 113.910 € |
| 30 años al 4,0% | 1.050 € | 158.113 € |
La lectura útil no es solo qué cuota baja más, sino qué cuota te cuesta menos a largo plazo. Pasar de un 3% a un 4% en 30 años eleva la mensualidad en unos 123 euros y añade más de 44.000 euros de intereses. Por eso yo no me quedaría solo con el TIN; también miraría cómo queda la operación completa y si todavía te deja margen para vivir. Como referencia prudente, el Banco de España sitúa el endeudamiento total recomendado en torno al 40% de la renta neta, sumando otras deudas, y para la hipoteca sola yo prefiero quedarme por debajo del 35% siempre que sea posible.
Con la cuota ya acotada, toca mirar la parte fiscal, porque ahí es donde muchas compraventas se descuadran sin que nadie lo vea venir.
Qué impuestos cambian según la vivienda sea nueva o usada
La Agencia Tributaria distingue con claridad entre vivienda nueva y usada, y esa diferencia fiscal pesa bastante más de lo que parece en una operación de este tamaño. La clave es simple: el impuesto no depende de la hipoteca en sí, sino de la compraventa y de cómo se formaliza.
| Tipo de compra | Impuestos principales | Qué debes tener presente |
|---|---|---|
| Vivienda usada | ITP autonómico | Suele moverse, de forma general, entre el 6% y el 10% del precio escriturado. |
| Vivienda nueva | IVA + AJD autonómico | El IVA habitual es del 10% y el AJD cambia según la comunidad autónoma. |
| Hipoteca | AJD de la escritura del préstamo | En la constitución del préstamo, este impuesto lo asume el banco. |
Si la vivienda cuesta 275.000 euros, una segunda mano con un ITP del 6% al 10% te añade entre 16.500 y 27.500 euros solo por ese concepto. En una vivienda nueva, el IVA ya son 27.500 euros, a lo que se suma el AJD de tu comunidad. Esa diferencia puede cambiar por completo la viabilidad real de la compra, sobre todo si estabas calculando justo la entrada. En Canarias el esquema indirecto es distinto, así que no conviene usar una regla pensada para la península sin revisar el caso concreto.
Un matiz que todavía genera confusión: la deducción estatal por inversión en vivienda habitual ya no se aplica a las compras nuevas; solo sigue viva en régimen transitorio para quienes la venían aplicando antes de 2013. Si tu comunidad autónoma ofrece una deducción propia, merece la pena revisarla antes de firmar.
Con los impuestos claros, lo siguiente es separar bien qué gastos pertenecen a la compra y cuáles a la hipoteca, porque no se pagan en el mismo cajón.
Qué gastos de la hipoteca pagas tú y cuáles asume el banco
Aquí es donde suelo ver más errores. Mucha gente calcula la entrada, pero no separa la compraventa de la escritura del préstamo, y termina pensando que necesita menos efectivo del que realmente hará falta. Yo dividiría la operación en dos bloques: lo que pagas por comprar la casa y lo que pagas por financiarla.
| Concepto | Quién lo paga | Importe orientativo |
|---|---|---|
| Tasación de la vivienda | El comprador | Entre 250 y 600 euros |
| Notaría de la compraventa | El comprador | Entre 600 y 875 euros aprox. |
| Registro de la compraventa | El comprador | Entre 400 y 650 euros aprox. |
| Gestoría de la compraventa | El comprador, si se contrata | Alrededor de 300 euros |
| Notaría, registro, gestoría e impuesto de la hipoteca | El banco | Coste para ti, en principio, 0 |
| Copia de la escritura del préstamo | El comprador, si la solicita | Coste pequeño adicional |
En la práctica, para comprar una vivienda yo seguiría usando una regla muy sencilla: entrada del 20% + gastos e impuestos de compra del 10%-12% sobre el precio de la casa. Si la vivienda vale 275.000 euros, eso significa reservar unos 55.000 euros de entrada y, además, entre 27.500 y 33.000 euros para la operación. Es decir, la caja total se acerca con facilidad a los 82.500-88.000 euros. Esa cifra puede bajar algo en perfiles muy fuertes o con bonificaciones autonómicas, pero no la usaría como escenario base.
Con esta separación hecha, la siguiente pregunta ya no es cuánto cuesta firmar, sino qué tipo de hipoteca te conviene para no pagar de más durante años.
Qué tipo de hipoteca encaja mejor con este importe
Si yo tuviera que simplificar la decisión, diría que la hipoteca fija compra tranquilidad, la variable compra flexibilidad y la mixta compra un punto intermedio. El problema es que mucha gente elige por intuición y no por presupuesto real. Y con una financiación de 220.000 euros, ese error se paga caro.
| Tipo | Ventaja principal | Riesgo | Cuándo la veo razonable |
|---|---|---|---|
| Fija | La cuota no cambia | Suele arrancar algo más alta | Si quieres estabilidad y tu presupuesto no admite sobresaltos |
| Variable | Puede salir más barata al inicio | La cuota sube si empeora el índice de referencia | Si tienes margen de ingresos y un colchón cómodo |
| Mixta | Empiezas con un tramo fijo | El segundo tramo exige entender bien el riesgo | Si quieres equilibrio y no te asusta revisar la estrategia más adelante |
Yo compararía siempre el TIN, pero sin olvidar la TAE, que es el tipo anual equivalente y refleja mejor el coste real porque incorpora comisiones y buena parte de la vinculación. Dos ofertas con el mismo TIN pueden salir muy distintas si una te obliga a contratar seguros caros o si la comisión de apertura es alta. En una operación así, un préstamo aparentemente más agresivo puede salir peor que otro algo más alto en tipo pero más limpio en condiciones.
Ya con el tipo elegido, la última gran pregunta es si tu renta y tu ahorro aguantan la operación sin dejarte sin aire.
Qué ahorro e ingresos pide una operación de este tamaño
La entrada y los gastos iniciales
Si el banco te financia el 80%, el precio de compra ronda los 275.000 euros. Esa es la cuenta que mucha gente pasa por alto: no estás pidiendo 220.000 euros porque la vivienda valga eso, sino porque cubres aproximadamente cuatro quintas partes del precio. A partir de ahí, la entrada son 55.000 euros, y encima hay que sumar los impuestos y gastos de compra.
| Escenario | Efectivo razonable a reservar |
|---|---|
| Vivienda usada | Entre el 30% y el 32% del precio de compra |
| Vivienda nueva | Entre el 30% y el 33% del precio, según el AJD autonómico |
En números sencillos, yo no me plantaría en la firma con menos de unos 82.500 euros de margen si la compra es de segunda mano y el banco cubre el 80%. Si es nueva, la cifra puede subir algo más por el efecto del IVA y del AJD. Y si alguien pretende financiar más del 80%, lo normal es que tenga que justificar un perfil muy sólido o apoyarse en algún programa específico; no lo tomaría como base de planificación.
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La cuota que no debería pasar de tu renta
Una vez resuelta la caja inicial, queda el filtro mensual. Aquí la referencia más útil no es el precio de la casa, sino lo que sale cada mes de tu cuenta. Yo trabajaría con estas cifras como techo prudente:
| Escenario | Cuota aprox. | Ingreso neto mínimo al 35% | Ingreso neto mínimo al 30% |
|---|---|---|---|
| 25 años al 2,5% | 987 € | 2.820 € | 3.291 € |
| 25 años al 3,0% | 1.043 € | 2.981 € | 3.478 € |
| 30 años al 3,0% | 928 € | 2.651 € | 3.093 € |
| 30 años al 4,0% | 1.050 € | 3.001 € | 3.501 € |
Si además pagas coche, tarjeta o un préstamo personal, yo usaría el 30% como límite práctico y no como simple referencia. También me guardaría un colchón de al menos seis meses de cuotas después de firmar. Esa reserva no sirve para decorar el balance; sirve para absorber una subida de tipos, una avería en casa o un mes en el que la vida, simplemente, sale peor de lo previsto.
Con la cuota y el ahorro ya encajados, todavía queda un último repaso que evita sustos caros en el momento de la firma.
Los detalles que pueden encarecer la firma más de lo que parece
Antes de cerrar una hipoteca así, yo revisaría cinco cosas con lupa. No parecen decisivas cuando uno está centrado en conseguir la aprobación, pero luego son las que marcan la diferencia entre una operación razonable y un préstamo que te va comiendo margen durante años.
- TAE y no solo TIN, porque la TAE refleja mejor el coste real.
- Comisión de apertura y posibles penalizaciones por amortización anticipada.
- Productos vinculados, como seguros o domiciliaciones, y si realmente compensan la rebaja del tipo.
- Tipo de referencia y revisiones si la hipoteca es variable, para saber cuándo y cómo te cambiará la cuota.
- Colchón final después de pagar entrada, impuestos y gastos, porque llegar justo a la firma suele ser mala señal.
Si una operación solo encaja quitando seguros, estirando el plazo al máximo y vaciando la cuenta, yo no la firmaría. Una financiación de 220.000 euros funciona de verdad cuando la cuota cabe, los impuestos no te dejan seco y la casa se compra sin vivir al límite desde el primer mes. Ahí es donde el número deja de ser una cifra y se convierte en una decisión sostenible.