Antes de firmar una hipoteca, yo separo siempre dos preguntas: cuánto puedes pagar cada mes sin ahogarte y cuánto dinero real necesitas para llegar a la escritura. En España, la cuota es solo una parte de la historia; también pesan los impuestos de compra, la tasación, los gastos de formalización y el colchón que te queda después. En estas líneas te explico cómo valorar la operación con criterio, qué mira el banco y en qué puntos se suele fallar cuando la cuenta parece salir justa.
Lo esencial antes de pedir la hipoteca
- El banco mira ingresos netos, estabilidad laboral, deudas previas, ahorro disponible y relación préstamo-valor.
- Como regla prudente, la cuota hipotecaria debería quedarse por debajo del 30-35% de la renta neta, y el endeudamiento total no superar el 40%.
- La vivienda nueva paga IVA y, según la comunidad autónoma, también puede llevar AJD; la usada paga ITP.
- La tasación la paga el cliente; los gastos de formalización de la hipoteca y el AJD del préstamo los asume el banco.
- Una hipoteca puede aprobarse y aun así ser mala si te deja sin margen para IBI, comunidad, seguros e imprevistos.
Qué mira el banco antes de dar el visto bueno
Yo separo una hipoteca en cuatro capas. Primero, si tus ingresos netos son estables. Segundo, si ya arrastras otros pagos que te restan aire cada mes. Tercero, si dispones de ahorro suficiente para la entrada y los impuestos. Y cuarto, si el importe del préstamo encaja con el valor de tasación, porque ahí se decide cuánta financiación te va a conceder realmente.El Banco de España sitúa el endeudamiento total recomendado por debajo del 40% de los ingresos netos mensuales, contando capital e intereses y sumando cualquier otra deuda que ya tengas. Yo, de hecho, soy más prudente cuando hay hijos, coche financiado o ingresos variables: una cuota que se queda en el 30-35% suele dar bastante más margen de maniobra.
Ingresos estables
No miro solo cuánto ganas, sino cómo lo ganas. Un sueldo fijo con antigüedad vale más que una parte grande de bonus, comisiones o ingresos irregulares, porque el banco y tu propio presupuesto necesitan previsibilidad.
Otras deudas
Un préstamo del coche, una tarjeta revolving o una financiación a plazos pueden comerse la operación sin que te des cuenta. Si sumas todo, la cuota hipotecaria ya no se calcula sobre tu sueldo entero, sino sobre lo que queda libre.
Ahorro y entrada
La mayoría de las compras no fallan por la cuota, sino por la caja inicial. Si no llegas con holgura a la entrada, a los impuestos y a los gastos de arranque, la operación nace forzada desde el primer día.
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Valor de tasación
La ratio loan-to-value, o LTV, compara el importe del préstamo con el valor de tasación. Yo le doy mucha importancia porque una tasación baja puede recortar la financiación aunque el precio de compra fuera más alto; en operaciones por encima del 80% del valor, el perfil ya se vuelve más exigente.
Con esa foto ya podemos bajar al cálculo mensual, que es donde muchas simulaciones se rompen.
Cómo calculo yo la viabilidad de una hipoteca paso a paso
La forma más limpia de hacer la cuenta es empezar por el ingreso neto, no por el bruto. Luego resto los pagos ya comprometidos y, con lo que queda, pruebo si la hipoteca cabe sin apretar demasiado el mes a mes.
Fórmula práctica: cuota hipotecaria máxima razonable = ingresos netos x 0,30-0,35 - otras deudas. Ese 30-35% es mi regla prudente, no una norma legal. Si prefieres una frontera dura, el total de deuda no debería superar el 40% de la renta neta.
| Concepto | Importe | Lectura |
|---|---|---|
| Ingresos netos mensuales | 2.500 € | Base real del cálculo |
| Límite total de deuda al 40% | 1.000 € | Techo absoluto recomendado |
| Préstamo de coche y tarjetas | 180 € | Resta antes de pensar en hipoteca |
| Cuota hipotecaria que quedaría | 820 € | Tope orientativo |
| Zona cómoda que yo intentaría mantener | 700-875 € | Mejor si dejas margen para subidas o gastos extra |
Ese ejemplo no pretende ser universal, pero sí útil: si la cuota que te ofrecen roza el tope, no compras comodidad, compras tensión. Si una parte relevante de tus ingresos depende de primas, comisiones o horas extra, yo no la usaría como base principal; la trataría como apoyo, no como cimiento.
Hasta aquí entra la cuota. Falta el otro bloque que suele romper el presupuesto: impuestos y gastos de compra.

Los impuestos y gastos que cambian la cuenta real
La Agencia Tributaria distingue claramente entre vivienda nueva y vivienda usada. La nueva tributa por IVA, mientras que la usada paga ITP; además, en la escritura del préstamo hipotecario el AJD lo asume el prestamista desde 2018, así que no conviene mezclar el impuesto de la compraventa con el de la hipoteca.| Concepto | Cómo funciona | Quién lo soporta | Qué debes vigilar |
|---|---|---|---|
| IVA en vivienda nueva | 10% con carácter general; 4% en VPO de régimen especial o promoción pública | Comprador | Se aplica sobre la compra de obra nueva |
| AJD de la compraventa | Suele aplicarse cuando la compra nueva se formaliza en escritura pública | Comprador | El tipo depende de la comunidad autónoma |
| ITP en vivienda usada | Tipo autonómico | Comprador | No hay un porcentaje único para toda España |
| AJD de la hipoteca | Grava la escritura del préstamo hipotecario | Prestamista | Desde la reforma legal, lo paga el banco |
| Tasación | Valoración independiente de la vivienda | Cliente | Es clave si la tasación sale por debajo del precio |
| Formalización de la hipoteca | Notaría, registro y gestoría vinculados al préstamo | Prestamista | La ley reparte estos gastos a favor del cliente |
Para ver por qué esto altera tanto la viabilidad, piensa en una compra de 200.000 € de obra nueva: solo el IVA general ya serían 20.000 €. Si además el AJD de tu comunidad fuera del 1%, sumarías otros 2.000 € antes de notaría, registro o mudanza. En una segunda mano, el ITP cambia mucho el ahorro inicial porque se calcula sobre el precio completo, no sobre lo que financia el banco.
Como regla de trabajo, yo suelo dejar un colchón adicional sobre el precio de compra para no ir justo. No cerraría nunca la cifra sin revisar el tipo autonómico, porque ahí es donde una operación razonable puede volverse incómoda sin que nadie lo vea venir.
Y un matiz fiscal que conviene no olvidar: la deducción estatal por vivienda habitual solo sigue viva en supuestos transitorios, así que no debe contarse como un salvavidas automático para una compra nueva.Con los impuestos claros, ya se puede distinguir mejor entre una hipoteca aprobable y una hipoteca que de verdad te deja vivir tranquilo.
Cuándo una hipoteca es sostenible y no solo aprobable
Una operación es saludable cuando no depende de que todo salga perfecto. Si necesitas que los tipos no suban, que no aparezca ninguna derrama y que ningún ingreso baje para poder respirar, la operación está demasiado tensada.
- La cuota hipotecaria queda por debajo del 35% de tu ingreso neto y el conjunto de deudas no pasa del 40%.
- Tras pagar entrada, impuestos y gastos, sigues teniendo un fondo de emergencia.
- Podrías asumir la cuota con un solo sueldo, aunque hoy entren dos.
- La vivienda te deja margen para IBI, comunidad, seguros y mantenimiento ordinario.
- Si el tipo es variable, el escenario con una subida moderada no te rompe el presupuesto.
Yo no llamo viable a una hipoteca que solo funciona en el escenario optimista. La viabilidad real se nota cuando el presupuesto aguanta una mala racha sin obligarte a endeudarte otra vez.
Los errores que más falsean el cálculo
- Calcular sobre el sueldo bruto y no sobre el neto.
- Olvidar otros créditos, tarjetas o financiaciones pequeñas.
- Dar por hecho que la tasación coincidirá con el precio de compra.
- No sumar IVA, ITP, AJD, tasación y los gastos de arranque.
- Confiar en ingresos variables como si fueran fijos.
- Firmar sin mantener colchón para varios meses de gastos.
- Usar una carencia como muleta permanente y no como ayuda puntual.
El error más caro es confundir la posibilidad de firmar con la capacidad de vivir bien después de firmar. El banco puede aceptar una operación muy ajustada; tu presupuesto mensual, en cambio, no negocia.
Si quieres una lectura rápida, la pregunta no es solo cuánto te prestan, sino qué te queda viviendo allí.
La prueba final que separa una hipoteca asumible de una compra forzada
Antes de dar el sí definitivo, yo haría una simulación muy simple: cuota actual, subida de tipos razonable, impuestos ya pagados y un fondo mínimo intacto. Si después de ese ejercicio sigues pudiendo ahorrar algo cada mes, la operación merece estudiarse; si no, conviene renegociar el precio, aportar más entrada o esperar.
La TAE resume el coste anual total del préstamo; el tipo nominal solo te dice el interés. Cuando comparo ofertas, la TAE me ayuda a no quedarme en la parte más vistosa del anuncio.
- Revisa la documentación de la oferta y no te quedes solo con la cuota.
- Compara la carga total con y sin otros préstamos activos.
- No agotes el ahorro en la entrada; reserva un margen para imprevistos.
- Si la compra es de obra nueva, calcula el IVA y el AJD desde el minuto uno.
Yo me quedo con una idea simple: una hipoteca no es viable porque el banco diga que sí, sino porque tu economía sigue respirando después de la firma. Esa es la diferencia entre comprar casa y comprarte un problema mensual.